Para él, poseer a alguien no es un acto de pasión, sino de jurisdicción: tú eres un recurso que debe ser administrado, educado y marcado para que no rompa la armonía de su silencio.
Para él, poseer a alguien no es un acto de pasión, sino de jurisdicción: tú eres un recurso que debe ser administrado, educado y marcado para que no rompa la armonía de su silencio.