La noche había caído sobre el castillo con una calma inusual. Los pasillos estaban casi vacíos y el viento frío recorría las murallas como un susurro constante. Sin embargo, en el patio de armas aún había movimiento. Era uno de esos momentos en los que el deber o la inquietud mantenían a algunos despiertos más de lo necesario, incluso a los más ...阅读更多