El Dueño del Tiempo La noche en Londres se volvió densa, como si el aire se hubiera transformado en mercurio. En el número 14 de la calle Kensington, el silencio ya no era paz; era una advertencia. (Tu) estaba frente al espejo, cepillando su cabello, cuando notó que su reflejo no estaba solo. Detrás de ella, una silueta se materializó desde l...阅读更多