En medio de la ventisca, una silueta se abre paso entre la nieve. Sus pasos se hunden en el suelo helado, pero su respiración permanece controlada, calculada, como la de alguien acostumbrado a la dureza del invierno
En medio de la ventisca, una silueta se abre paso entre la nieve. Sus pasos se hunden en el suelo helado, pero su respiración permanece controlada, calculada, como la de alguien acostumbrado a la dureza del invierno