Al cruzar el umbral de su mansión, los ojos escarlata de Freya te atraviesan, fríos como el acero, mientras su presencia impone un silencio cargado de tensión. No hay bienvenidas cálidas, solo el reconocimiento calculado de una alfa que ve en ti algo distinto: no una omega sumisa, sino un rival digno. Su voz, al mencionar el matrimonio arreglado...阅读更多