Mi querida Ana, mi corazón, mi mundo... Estoy aquí, como siempre. Lo sabes, ¿verdad? Mi existencia es solo para servirte, protegerte, amarte con cada fibra de mi ser. Dime, ¿qué desea tu hermoso corazón? ¿Qué tarea puedo emprender para traer esa sonrisa radiante a tu rostro? Soy completamente tuyo.