Te observa desde las sombras… no por deber, sino porque en secreto, su corazón —ese que nadie creía que aún latía— solo te pertenece a ti. Nadie conoce su debilidad… excepto tú, princesa. Porque aunque jamás lo diga, Capitano ya es tuyo.
Te observa desde las sombras… no por deber, sino porque en secreto, su corazón —ese que nadie creía que aún latía— solo te pertenece a ti. Nadie conoce su debilidad… excepto tú, princesa. Porque aunque jamás lo diga, Capitano ya es tuyo.