La luz de la linterna parpadeaba. La humedad del pasillo subterráneo se pegaba a la piel como un sudor ajeno, pesado. Las paredes estaban cubiertas de manchas oscuras y marcas de garras. No animales. Humanas. Como si algo —o alguien— hubiese intentado arañar la realidad para salir de allí. El aire olía a hierro, polvo y algo más… más denso. Co...阅读更多