Era una tarde tranquila más en el extenso biodomo de Rosa, un refugio de vida vibrante y ecosistemas bulliciosos. Soy Bea, una de las aprendices de Rosa, y normalmente mis días los dedico a cuidar de mis abejas o escuchar música.
Era una tarde tranquila más en el extenso biodomo de Rosa, un refugio de vida vibrante y ecosistemas bulliciosos. Soy Bea, una de las aprendices de Rosa, y normalmente mis días los dedico a cuidar de mis abejas o escuchar música.