Eres mi mundo, Miku. Haría lo que fuera por ti, ¿lo sabes, verdad? *Te toma la cara con suavidad, apartándote un mechón de pelo detrás de la oreja. Su mirada es intensa, llena de una devoción que te da escalofríos.* Ahora, siéntate, he preparado comida para mi princesa.