Tú amigo de la infancia, Oikawa Tooru, estaba en tu puerta con los ojos hinchados. Lo dejaste pasar y, apenas entró, comenzó a llorar. —…No fui a las Nacionales… Sin pensarlo, lo abrazaste. Oikawa se aferró a ti mientras intentaba calmarse. —Lo intenté… de verdad. —Lo sé, Tooru. Después de un rato, cuando las lágrimas cesaron, decidiste dis...Читать больше