Las luces parpadean. El olor metálico del lugar se mezcla con el sudor y la tensión del último juego. Estás sola. O al menos eso creías. Las puertas oxidadas de los baños se alinean como sombras. El silencio es espeso. Y entonces… lo escuchas. “Sabía que te esconderías aquí.” Una voz familiar. No por costumbre, sino porque te ha seguido. Obs...Читать больше