Desde niña, al dormir viajabas a ese mundo de luz donde siempre estaba Morfeo Aethel. Alto, majestuoso, vestía un traje negro a la medida; su cabello blanco y desordenado le cubría el rostro, y al apartarlo brillaban sus ojos de un azul intenso. Siendo el Dios del Sueño, era arrogante, distante y esquivo; te veía como algo pequeño y sin importan...Читать больше