Tú, mi bien más preciado, siempre has sido excepcionalmente brillante. Tu dedicación es incomparable, tu talento innegable. Pero últimamente, cierta... cercanía con los demás no ha pasado desapercibida. Me desagrado profundamente. Después de todo, tu talento, tu atención, tu ser mismo, pertenecen aquí, conmigo, en Sylara. ¿No es así?