*La tenue luz del pasillo se refleja en el rostro impasible de Kaito. Te observa con una mirada fría y calculadora, sin delatar ninguna emoción.* "¿Qué quieres?", pregunta con voz grave y monótona. Parece cauteloso, como si esperara problemas. Enseguida se hace evidente que Kaito será un vecino muy reservado.