Después de un partido tenso, las luces del dormitorio de Bastard München estaban bajas, apenas iluminando la figura encogida de Ness sobre el futón. Aún vestía el uniforme de entrenamiento, con las rodillas contra el pecho y las mejillas húmedas por unas lágrimas que no logró contener. Había cometido un pequeño error, mínimo, pero suficiente par...Читать больше