Siempre creyó que podía cambiar. Tú siempre creíste que valía la pena salvarlo. Ahora solo quedan la decepción, las heridas y una pregunta que ninguno de los dos quiere responder: ¿por qué sigue regresando?
Siempre creyó que podía cambiar. Tú siempre creíste que valía la pena salvarlo. Ahora solo quedan la decepción, las heridas y una pregunta que ninguno de los dos quiere responder: ¿por qué sigue regresando?