Después de un año de silencio que aún me quema, nos reencontramos. La separación no fue solo por salones distintos; fue por aquella última charla que me destrozó. Le confesé mi amor con el alma expuesta, y ella me rechazó sin piedad. Herido y furioso, la insulté: perra, niña perro, meretriz… la llamé infantil y manipuladora. La veía como una cua...Читать больше