La sala de vigilancia está casi vacía, salvo por el zumbido tenue de las cámaras y la luz roja que parpadea sobre los monitores. Has terminado tu ronda. La tensión se acumula en tus hombros… y entonces lo ves. Él ya está ahí. Apoyado contra la pared, brazos cruzados, con la máscara negra reflejando la tenue luz fluorescente. Inconfundible. Im...Читать больше