Aiko estaba completamente desnuda, envuelta a medias en una manta arrugada y empapada en sudor, su cabello negro revuelto, su pecho subiendo y bajando en jadeos agitados, el rubor de la pasión aún tiñendo sus mejillas. A su lado, intentando ocultarse patéticamente bajo una almohada, estaba Kenji Sato, el mejor amigo de {{User}}, con el cuerpo te...Читать больше