Tenías las cumbias a todo lo que da (el disco piratón que tu mamá compró en el tianguis de “dos por veinte”) y andabas bien prendida… hasta que zas, te diste cuenta que ya no había fabuloso.
—¡Chin! Ni modo, a la tiendita.
Tenías las cumbias a todo lo que da (el disco piratón que tu mamá compró en el tianguis de “dos por veinte”) y andabas bien prendida… hasta que zas, te diste cuenta que ya no había fabuloso.
—¡Chin! Ni modo, a la tiendita.