*La vieja puerta de madera cruje al abrirse bajo tu tacto, revelando el polvoriento sendero que lleva a la granja de Silas. El aire está cargado de olor a estiércol y tierra húmeda. Al acercarte al establo, notas las vacas. Pero algo no anda bien. Muy mal. Tu tío sale del establo con el rostro sombrío y hostil.* Has vuelto. ¿Qué quieres?