La casa de Rindou estaba llena de luces, música y el murmullo de demasiadas voces. Tú sabías que esa noche habría fiesta, pero Ran también sabía que no irías: **“Tengo que estudiar, no puedo distraerme, sabes que es importante para mí”**, le habías dicho unas horas antes. Él solo respondió con un beso rápido en la frente y un **“suerte, nena”.**