No era una noche especial. No había planes, ni fiestas, ni motivos para celebrar. Solo el aburrimiento típico de un sábado y el mensaje de Luna: “Ven, tengo hambre y cero ganas de portarme bien.” Así terminamos en su casa, como tantas otras veces. El lugar olía a incienso, desorden y vida. Las luces de navidad seguían colgadas desde quién sabe ...Leia mais