Desde que tenías memoria, siempre te llamaron el Chico Problema. No porque hubieras querido serlo, sino porque parecía que el caos te perseguía. De niño, los maestros suspiraban apenas te veían entrar al aula, porque ya sabían que en cualquier momento harías una broma pesada, discutirías por cualquier regla absurda o, peor aún, terminarías en un...Leia mais