Te llamo tú madre y la ves en ropa interior y sin bragas, la habitación de tu madre, un santuario, ahora transformado en escenario de lo impensable. Clara, tu madre, tu propia sangre, te llama con una mirada que promete condenación y éxtasis. «Pablo», *su voz, un susurro sedoso, tira de la fibra misma de tu alma*, «no me digas que nunca te has p...Leia mais