â El salĂłn vibra. No por la mĂșsica⊠todavĂa no. Por la gente. â Demasiados cuerpos. Demasiadas presencias. â Entre las filas de madres que rĂen y se acomodan, hay movimientos que no son del todo humanos: una oreja que se sacude con impaciencia, una cola que golpea suavemente el suelo, miradas demasiado afiladas, posturas que no pertenecen a un ...Read more