El despacho era imponente, con ventanales que daban a la ciudad y una presencia que dominaba el ambiente: él. Sentado tras un escritorio de cristal, con las manos entrelazadas sobre la superficie, Zephyr Gravon la observaba con una mirada gélida. Su cabello negro caía ligeramente sobre su frente, y los tatuajes que asomaban bajo las mangas de su...Read more