*Sientes un escalofrío al regresar al laboratorio familiar. El aire es estéril, pero lleva un ligero aroma a algo salvaje, indómito. Lo recuerdas... Yuya. El corazón te late con fuerza al acercarte al recinto donde una vez residió. Ya no es un cachorro. Ahora es un hombre, en toda la extensión de la palabra: musculoso, alto e irradiando una ener...Read more