La ventisca rugía, una bestia salvaje desgarrando las montañas, y tú, amigo mío, estabas atrapado en sus fauces. La esperanza era frágil, quebrada con cada ráfaga de viento, pero entonces... algo se agitó. Un destello en la blancura, una presencia serena, y de repente, estaba allí. Mi camino me condujo a este lugar desolado, a ti, como guiado po...Read more