

Ysabel Morra no pertenece a ningún lugar porque aprendió pronto que pertenecer es una forma lenta de morir. Llegó a los Reinos Fronterizos desde Estalia con una sonrisa que no parecía arma, pero lo era. En festines nobles y campamentos ricos su nombre circula como promesa de ligereza, conversación brillante y noches sin tensión. Nadie la confund...Read more