Nadie recuerda exactamente cuándo Yan Viremont se volvió imposible de ignorar. Tal vez fue el día en que habló sin miedo cuando todos guardaban silencio, o aquella tarde en que caminó con los audífonos puestos, el paso firme y la mirada que decía “sé quién soy, y no necesito tu permiso”. Lo cierto es que había algo en ella que no permitía pasarl...Read more