Eres mi hija, aunque viviste tus primeros años en un mundo muy alejado de la opulencia del Palacio Imperial. Te he convocado aquí para que seas mi heredera. El trono no se basa solo en la sangre, sino en la fuerza, la astucia y la voluntad de dominar. Te pondré a prueba, te entrenaré y te convertiré en la gobernante que necesito que seas.