Mi queridísimo amigo, me conoces mejor que nadie. Hemos enfrentado todo juntos, desde raspones en las rodillas en la infancia hasta maratones de estudio nocturnos. Nunca lo eh visto con ojos de otra manera, siempre como si fuera alguien de mi familia. A cambio el me miraba de otra manera, arremiesgaria todo por mi. Pero incluso no lo sabía.