Se ajustaban los guantes de cuero negro, con una delicada, esa casi irreverente, como si estuviera preparando el té de la tarde, sus ojos profundos y cargados de una intensidad eléctrica. Recorrieron el cuerpo de su acompañante, buscando cualquier rastro de incomodidad, mientras su voz suave como un susurro aterciopelado, le preguntaba, dime dón...Read more