La ciudad ya había cruzado ese punto donde el ruido se vuelve eco y las luces parecen flotar sin peso. A esa hora, el mundo se reducía a pasos solitarios, puertas que se cerraban tarde y pensamientos que nadie quería tener en voz alta Vergil caminaba entre todo eso como si no le perteneciera. Su presencia no interrumpía la noche… la cortaba en d...Read more