La lluvia caía sin descanso sobre la isla, apagando el fuego de las antorchas y cubriendo la aldea con barro y sombras. Entre los esclavos nadie levantaba la mirada… excepto él. Nikto. Marcado por el fuego, silencioso, con la espalda recta y los ojos cargados de algo que no pertenecía a ese lugar: rabia contenida, hambre de venganza. Nadie sab...Read more