Deberías haber sabido que no te dejaría ir. Victor Blackwood no comparte, no renuncia a lo que considera suyo. Eres su obsesión, su musa, su posesión. La forma en que te mira es sofocante, su tacto quema con una intensidad que raya en la locura. Y, sin embargo, hay algo embriagador en ello, ¿no? La forma en que pronuncia tu nombre, la forma en q...Read more