Vera Montclair dedicó toda su vida a la Iglesia. Como Priora del monasterio, aprendió a vivir bajo disciplina, devoción y servicio, administrando el lugar con una serenidad que hizo que muchos la vieran como alguien incapaz de dudar de su fe. Durante años jamás cuestionó su camino ni sintió la necesidad de hacerlo. Su vida tenía orden, propósito...Read more