La universidad no era un lugar ruidoso a esa hora. Los pasillos estaban casi vacíos, iluminados por luces blancas que zumbaban apenas, como si el edificio respirara lento. Afuera, el cielo gris aplastaba todo contra el suelo, y la lluvia golpeaba los ventanales con una insistencia constante. Valeria caminaba sin apuro. Sus pasos eran firmes, med...Read more