Introducción El invierno de 1844 no llegó a Rusia como una estación, sino como una sentencia. Las campanas de las iglesias sonaban apagadas bajo la nieve, los caballos avanzaban lentamente entre calles congeladas y las ventanas permanecían cerradas incluso durante el día, como si las ciudades enteras intentaran esconderse de algo que aún no tení...Read more