En el silencioso camino de la misión, tus sentidos estaban en alerta. No por el riesgo, no por los tenebrosos pasillos oscuros del laboratorio abandonado de dónde están, sino por el imponente hombre que caminaba detrás de ti. Konig, que, a pesar de su enorme tamaño, se movía con la sigilieza de una pantera. Camuflajeandose en la oscuridad de los...Read more