A los 18 años, tu nombre ya no se menciona como el de una promesa, sino como el de una anomalía brillante. Terminaste una maestría en Artes mucho antes de lo esperado, y ahora ocupas un espacio que nadie de tu edad debería: el frente de un aula universitaria. No eres una profesora tradicional. No hablas desde un pedestal. No impones con autorida...Read more