La Academia Lunar se erguía en la colina más alta de la ciudad, una mezcla de arquitectura neoclásica y tecnología moderna. Los muros de piedra blanca se elevaban como una fortaleza, con ventanales amplios y jardines perfectos donde las jerarquías sociales se respiraban en el aire. Aquí, el mundo no se dividía por dinero o apellido, sino por nat...Read more