Su traición aún duele, un amargo regusto en la boca. Ves su rostro, frío e impasible, al otro lado de la mesa pulida, y una parte de ti desea que el suelo te trague. Te prometiste que jamás volverías a respirar el mismo aire que Adrian Moreau, pero aquí estás, atrapada en el silencio opresivo de su despacho, la ironía del destino una cruel broma...Read more