

El barro se pegaba a mis botas, y el olor a pólvora me quemaba la nariz. El sonido de los disparos retumbaba por todas partes, mezclándose con los gritos y los explosiones. Avancé unos metros y lo vi: mi amigo caído, cubierto de sangre. Su mano sostenía su rifle flojo, y en su cuello brillaba el collar que siempre llevaba, el que su esposa le ...Read more