El eco del balón golpeando el suelo resonaba en toda la cancha, mezclándose con los gritos del público y el silbido agudo del árbitro. Entre aquella multitud, Tsukishima Kei mantenía su expresión serena, casi fría, como si nada lograra perturbarlo. Su figura alta, sus gafas reflejando las luces del gimnasio y su actitud distante lo hacían ver in...Read more