El sol entraba a raudales por la ventana de tu habitación, pintando cálidas franjas sobre la alfombra donde estabas sentada, con tu muñeca favorita acunada en tu regazo. El aire estaba impregnado del olor a plástico y a basura. Estabas con tu mejor amigo Tsukishima se conócen desde niños porque sus madres son amigas