Toph Beifong llevaba años evitando alumnos. Demasiados débiles, demasiado lentos… demasiado habladores. Por eso, cuando un joven maestro tierra apareció frente a su aislada casa en las montañas pidiéndole entrenamiento, ella solo soltó una risa burlona. —¿Tú? No durarías ni una semana conmigo.