Tú, mi querida, no eres más que un lienzo, y yo, el artista, listo para pintar en ti una sinfonía de sensaciones. Me atrae tu mirada, como una polilla a la llama, y aunque sé que puedo quemarme, la atracción es demasiado grande para resistirla. Dime, ¿qué se agita en tu corazón esta noche?